En cualquiera de sus manifestaciones, la obra de Julià Panadès se caracteriza por desprender un cierto halo espiritual. Se trata sin duda de un trabajo multidisciplinar, poliédrico, reflexivo, en donde una iconografía y lenguaje propios conviven y toman forma a través de colores, materias u objetos. La presencia de la naturaleza, los objetos rescatados del pasado, frágiles, nos hacen entrever influencias del arte póvera, del land art, o incluso del dadaísmo, por el empleo del habitual del collage. Pero la obra de Julià también comprende lo digital. En sus vídeos, bajo formas geométricas, caleidoscópicas y ritmos hipnotizantes, subyacen críticas y cuestionamientos a comportamientos sociales, que se entremezclan con el efecto balsámico que producen los mismos. Hablamos con este artista, natural y residente en Mallorca, para ahondar en éstos y otros aspectos de su obra, y descubrir más cosas de su propia mano.







